La fibra óptica se emplea como medio de transmisión para las redes de telecomunicaciones, ya que por su flexibilidad los conductores ópticos pueden agruparse formando cables. Las fibras usadas en este campo son de plástico o de vidrio, y algunas veces de los dos tipos. Para usos interurbanos son de vidrio, por la baja atenuación que tienen.

Para las comunicaciones se emplean fibras multimodo y monomodo, usando las multimodo para distancias cortas (hasta 5000 m) y las monomodo para acoplamientos de larga distancia. Debido a que las fibras monomodo son más sensibles a los empalmes, soldaduras y conectores, las fibras y los componentes de éstas son de mayor costo que los de las fibras multimodo.

Entre las ventajas del uso de la fibra óptica están el gran acho de banda, el pequeño tamaño, flexibilidad y ligereza, baja atenuación, gran resistencia mecánica... Sin embargo, la dificultad y sensibilidad de los empalmes de la fibra, el alto precio de los emisores y receptores opticos y el problema de como alimentar los repetidores ópticos hacen que sea necesaria un buen diseño y mano de obra cualificada en la ejecución y supervisión de estas redes.